Elvio Gandolfo lleva décadas haciendo algo que pocos críticos se permiten: leer sin jerarquías. En estas páginas conviven Anton Chéjov y Philip K. Dick, Felisberto Hernández y Jack Kerouac, Juan Rulfo y Fogwill, Nicanor Parra y Hebe Uhart, los raros clásicos y los nuevos raros uruguayos, Mario Levrero y Marosa Di Giorgio. No es eclecticismo sino la coherencia de una mirada que siempre supo que la literatura interesante no respeta fronteras de género, de canon ni de prestigio.
Este libro reúne varias décadas de escritura crítica del narrador argentino radicado en Uruguay, compilada por Leonardo Berneri. Los textos avanzan en cuatro movimientos: la exploración de una forma de mirar —la suya, pero también la de los escritores que lo obsesionan—; la zona rioplatense y latinoamericana donde conviven Saer, Levrero, Viñas y Gorodischer; el panorama más amplio de las literaturas mutantes y fantásticas; y una reflexión final sobre los oficios: la crítica, la traducción, el poema, la lengua.
Lo que une todo es una voz. Una voz que no pretende juzgar desde afuera sino que se mete dentro de cada libro, como si leer se tratara también de una forma de habitar. Gandolfo es, como dijo Beatriz Sarlo, un escritor inteligente que no intenta convencer a nadie de su inteligencia. Lo que hace, en cambio, es contagiar el deseo de leer. ¶

